Muertos Al MundoMuertos Al Mundo. Colosenses 3:5a Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros.

 

Muertos Al Mundo. Hay una responsabilidad delante de Dios que corresponde realizar después de haber entregado nuestra vida a él. Hacer morir cada actitud que se inclina a las cosas de este mundo. Necesitamos aprender a dominar nuestra naturaleza humana que fácilmente cede a los placeres y las obras que el mundo ofrece. La escritura dice que el mundo entero está bajo el control e influencias de satanás. Dios es santo, y manda a sus hijos a ser santos, Dios anhela hijos consagrados, santificados y apartados de todo lo que estorbe en nuestra relación con él. El proceso de la santificación lo ejecuta el Señor por medio del Espíritu Santo en aquellos que toman la decisión de entregar su vida y se comprometen a seguirle y dejarse guiar por él.

Hay una marcada diferencia entre las cosas que vienen de Dios y las que provienen del mundo, necesitamos aprender a diferenciarlas ya que de lo contrario podemos incurrir en amar las cosas que frecuentemente nos apartan del amor y la comunión con Dios. Actitudes como la amistad con el mundo, el amor al dinero y el deseo desmedido por lo material pueden desviar nuestro corazón del camino hacia Dios.

Hay tres cosas que el mundo ofrece que necesitamos considerar antes de estar envueltos y enredados en sus consecuencias negativas. Primero: Los deseos de la carne o concupiscencia; estos son los apetitos desordenados de la carne. Segundo: Los deseos de los ojos; esto es el materialismo, la ambición y el amor al mundo. Tercero: La vanagloria de la vida; el deseo de la auto-exaltación, la necesidad del reconocimiento y la Egolatría.

Dios nos manda a renunciar y abstenernos de deseos carnales que batallan contra el alma, nos manda a destronar el pecado en el cual hemos caído y a cuidar nuestro cuerpo ya que es el templo de Dios. El hacer morir es acción y decisión de cada uno, y se logra mediante la firme convicción de crucificar todo deseo terrenal, carnal y diabólico. Después de haber muerto; nos corresponde mantenerlo en ese estado cada día mediante la obediencia a la palabra de Dios y la ayuda del Espíritu Santo.

 

¿Si le hicieran una invitación a usted a una casa, que esperaría? Obviamente la respuesta seria una casa arreglada, limpia y cómoda. Esto es justamente lo que hicimos cada uno al invitar a Dios a morar en nuestro corazón. Es importante que valoremos el hecho que Dios habita en nuestro corazón que somos templo y morada de la presencia de Dios. Esto debería ser suficiente motivación para mantener el corazón limpio, sano y santificado.

Tome la decisión de renunciar a las ofertas terrenales que le llevan a retirarse de la comunión intima con Dios, rinda su vida al poder del Espíritu de Dios y aplique la palabra santificadora a su vida. Dios vigila celosamente nuestro servicio a él, sírvale con todas sus fuerzas, con toda su alma y con todo su ser.

 Muertos Al Mundo

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Fuente de Origen:  http://somosebenezer.com/muertos-al-mundo/
Clasificado como:  Libertad
Por: Lovel Einstein Figueroa.
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