No Le Tengo MiedoNo Le Tengo Miedo. I Samuel 17:45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.

No Le Tengo Miedo. Un jovencito fue a ver a su papá y presentándose ante él con mucha serenidad, le dice:–Papá, ¿es satanás más grande que yo?–Sí, hijo mío –dijo el papá.–¿Es más grande que tú, papá?–Sí, hijo mío, es más grande que yo. El niño estaba muy sorprendido; pero pensó otra vez, y dijo: –¿Es más grande que Jesús?–No, hijo mío –contestó el papá–, Jesús es más grande que él. El pequeñuelo al separarse dijo sonriendo: –Entonces no le tengo miedo.

 

Cuantas veces adoptamos una posición similar a esta; sabemos que no hay nadie más grande que nuestro Dios, pero en lugar de manifestar el conocimiento con fe y esperanza hacia los demás, vemos al enemigo superior a nosotros. Muchas veces aquellos que consideramos pequeños son lo que Dios utiliza para que reflexionemos, personas simples son las que pueden actuar en fe creyéndole a Dios sin importar el tamaño del adversario que enfrentan.

David era el menor de sus hermanos quien había sido enviado por su padre para ir al campamento donde se encontraban ellos, llevarles algo de alimento y también de regreso la noticia del estado de ellos a su padre. Estando ahí pudo oír las amenazas de Goliat y observar como todos huían de la presencia del paladín y le tenían gran temor.
Cuántas veces te has preguntado ¿Porqué estoy en este lugar? ¿Cómo llegue a esta situación?
Muchas veces nos encontramos en lugares pensando que estamos bien pero cuando ves a tu alrededor te das cuenta que no es así, porque nada de lo que ves es lo que anticipaste. Ante esa dualidad existen dos salidas; la primera salir corriendo sin mirar hacia atrás y la segunda preguntarle a Dios para que te encuentras ahí. Dios nos lleva con propósitos a lugares que no podremos entender mientras cuestionemos los “porque” en lugar de entender el “para que” hemos sigo llevados a esos lugares. David fue llevado por Dios con propósitos que pudo cumplir porque nunca le dio oportunidad a su mente de decirle lo contrario. Dio consuelo y palabra a David en momentos difíciles, levantó la esperanza y llevó al ejercito a la victoria después que se enfrentó en el nombre de Jehová contra el paladín Goliat, al cual derrotó porque permitió que Dios le tomará como instrumento de justicia.

David siendo el más pequeño llego a ser el más grande en la manos de Dios. David no ignoraba el tamaño de su oponente, no desconocía que en lo natural llevaba las de perder, por eso fue que se dispuso a no ver con sus ojos naturales sino con los ojos de Dios; reconoció su debilidad en lo natural pero se presentó frente a su enemigo con la fortaleza y el poder de su Dios.
No importa el tamaño de tu adversario, la dimisión del problema que enfrentas, ni la densa niebla de oscuridad que puedes ver frente ante tus ojos; porque Jesús nuestro Dios es todopoderoso y más grande que cualquier adversario, puede darnos una salida a cada situación y puede crear en ti el más agradable horizonte que hallas imaginado. Depositemos toda nuestra confianza en él, es un ancla que puede darnos estabilidad en momentos difíciles.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré, porque tú estarás conmigo

No Le Tengo Miedo.

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Fuente de Origen: http://somosebenezer.com/no-le-tengo-miedo
Clasificado como: Aflicción
Por: Lovel Einstein Figueroa.
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