Renunciando Al PasadoFilipenses 3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.

Renunciando al pasado: Algunas personas tienen pasados aceptables o con pocas experiencias de dolor. Esto no es la realidad en general, muchos o la mayoría de los adultos han experimentado problemas, dificultades, traumas y hasta vergüenzas en su pasado. Por mucho que sea ocultado, ahí permanece y surge de repente cuando menos lo esperamos para repetir el mismo tormento.

La razón de esto es porque tratamos de sanar nuestro corazón mediante el olvido, como si el tiempo fuera el remedio que va a hacer desvanecer las consecuencias del pasado. Olvidar es más que ocultar el pasado. Es renunciar a él de forma que a pesar de que en ocasiones se presenten recuerdos, estos no producirán más dolor ni frustraciones sobre nuestra vida.

Son muchas las personas que no pueden avanzar, seguir hacia adelante, llegar a su destino porque ciertamente no han renunciado a lo que quedó atrás. El pasado se ha convertido en el peor verdugo para sus vidas de manera que se sienten inutilizables, sin esperanza alguna.

No importa cuál sea el pasado que hayamos dejado, si Dios nos ha perdonado sepa que ya no cuenta. Apreciemos el perdón de Dios, quien jamás traerá a memoria parte de el para usarlo contra nosotros. Dios perdona y olvida; no así nosotros mismos que en la mayoría de los casos aprendemos a esconder o disimular las cosas que nos avergüenzan.

 

¿Le gustaría tener una segunda oportunidad en la vida? Creo que a todos. La noticia de hoy es que Dios es un Dios de segundas oportunidades. A veces resulta difícil olvidar y liberarse de las ataduras de pasado, pese que hay conciencia que estas nos están destruyendo, con el tiempo nos acostumbramos al punto de aceptarlas como irremediables.

Para recibir esa segunda oportunidad de parte de Dios hay que tomar decisiones serias. Lo primero que debemos hacer es aceptar el perdón de Dios de todo nuestro pasado. Segundo: apodérese de las promesas que Dios ha legado para usted. Tercero: Haga todo lo posible de mantenerse alejado de aquellas cosas que le conducen a su pasado, Dios hará lo imposible.

Dios no nos creo para ser colas sino cabeza. Dios no nos creo para vivir presos del pasado ni temor. Dios no nos creo para ser títeres de las debilidades. Dios no nos creo para ser cautivos de las adicciones. Dios no nos creo para esconder pasados ni vergüenzas.

Dios nos creo para ser hijos, Su imagen y semejanza. Para conquistar, ser vencedores y para cumplir un propósito. Dios nos creo con todo el potencial para logra grandes cosas.

 

Necesitamos aprender como atletas espirituales a renunciar y despojarnos de todo aquello que no nos deja correr con libertad para llegar a ver cristalizados nuestros sueños. El Espíritu Santo puede ser nuestro mejor entrenador quien nos ayudará a prepararnos e identificar los sobrepesos que no nos dejan extendernos hacia adelante o con ligereza.

1. Los fracasos del pasado pueden detener nuestro avance, renunciemos nuestra mente.

2. La culpabilidad al pecado puede detener nuestro avance pero el Arrepentimiento y la sangre de Jesús libera nuestras conciencias.

3. Las debilidades en nosotros son solo oportunidades Dios necesita para obrar.

 

La realidad mayor que necesitamos ver es que Dios está de nuestro lado para tomarnos de la mano y hacer que lo sobrenatural se manifieste en nosotros.

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Fuente de Origen:  http://somosebenezer.com/renunciando-al-pasado/
Clasificado como: CrecimientoPrueba
Por: Lovel Einstein Figueroa.
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